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Reconocemos y respetamos el valor de la persona como digna de ser amada en sí misma, por ser única e irrepetible y sobre todo por ser creación de Dios. |
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Creemos que la máxima realización del hombre se encuentra en Dios y en su vocación de acuerdo a su estado de vida (matrimonio o celibato). |
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Consideramos la sexualidad desde una perspectiva integral, pues el ser humano es libre e inteligente y por lo tanto dueño de sus actos y responsable de las consecuencias de éstos. |
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Si se tiene vocación al matrimonio, creemos que es necesario pasar por un noviazgo con vistas al matrimonio. |
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Las relaciones sexuales únicamente son lícitas en el matrimonio y nunca con otra persona que no sea tu cónyuge. |
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El matrimonio es la base de la familia cuya finalidad es la función unitiva y procreativa. Los padres son los primeros responsables de la educación incluida la correcta educación sexual. |
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Los esposos son los responsables del don de la fertilidad, por eso es importante que conozcan los métodos naturales. Desaprobamos cualquier método artificial porque van en contra del fin proceativo del acto conyugal y de la vida la cual creemos que comienza desde la concepción. |
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Reconocemos el pudor, la castidad y la abstinencia como valores que hoy más que nunca nuestra sociedad necesita y que deberán ser transmitidos desde la familia. |
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Desaprobamos todo aquello que sea contrario a la vida, el amor, el matrimonio y la familia. |
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Sabemos que el hombre tiene muchas debilidades en cuestiones afectivas y sexuales pero apelamos a la infinita misericordia de nuestro Señor Jesucristo quien murió por cada uno de nosotros en la Cruz y quien sabemos que nos perdona porque conoce el dolor del hombre cuando no orienta su vida hacia Dios. |
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Creemos que en la medida en que la persona viva correctamente su sexualidad y sea fiel a sí misma, respetando la ley natural y amando a Dios, podrá encontrar la paz, la felicidad y sobre todo la salvación. |