Diferencia entre relación sexual y la genital ALMAS, A.C.

Es muy importante que diferenciemos entre relación sexual como trato entre los sexos y contacto genital con la finalidad de conocer las consecuencias de trivializar la sexualidad.

Toda persona es por naturaleza un ser sexuado. Ello conduce al hombre y a la mujer a una determinada orientación de todo su ser. Forman parte de la sexualidad humana: los sentimientos, la ternura, los gestos, la amistad, la conversación, el compañerismo, la entrega, la donación y la procreación.

El ser humano tiene la capacidad de expresarse con gestos corporales: el cuerpo es lugar de comunicación con los otros; el cuerpo habla a través de la palabra, la voz, el canto, la sonrisa, las lágrimas, los abrazos, etc.

Nos referimos a las relaciones sexuales como aquella convivencia que tenemos con el mundo exterior, convivir con los demás. Sin embargo, por razones de practicidad seguiremos usando el término relaciones sexuales refiriéndonos a las relaciones genitales.

Por otro lado, la mayoría sabemos que una relación genital es la penetración natural del pene en la vagina de la mujer, y la eyaculación del esperma directamente dentro de la vagina.

En el comportamiento amoroso, la atracción sexual lleva al acercamiento físico cada vez más estrecho entre los dos, desde la ternura del cariño hasta el placer del abrazo y las caricias. Cuando se habla de acto genital, se entiende generalmente el acto final de la penetración, pero la relación no puede ser sólo esto, sino que tiene que comprender todos los gestos que van acompañándolo. La naturaleza ha hecho al cuerpo extraordinariamente sensible a la excitación sexual, especialmente en determinadas zonas, llamadas precisamente erógenas en las que basta a veces un ligero contacto para provocar la sensación de placer. Hablamos, naturalmente, de placer no solo genital, sino también afectivo y psíquico.

El acto sexual (relaciones genitales) significa donación y acogida mutua. El acto sexual es acto de amor, que va mucho más allá del plano físico para entrar en el terreno de la comunicación interpersonal. Una sexualidad satisfactoria que produce un placer físico y alegría espiritual, se basa en la aceptación y valoración no solamente de la genitalidad, sino también de la persona. Uno se da a la otra persona y la recibe enteramente, sin reserva, incluida su fertilidad, ya que hay posibilidad de que exista otra vida. La naturaleza ha provisto el mismo acto y los mismos órganos para realizar la unión sexual, tanto para expresar el amor como para transmitir la vida. Es siempre el mismo acto, siempre un acto de entrega y aceptación mutua, que no se debe separar ni manipular, una vez para tener un hijo, otra vez para amarse. Esto implica entonces aceptar a la otra persona como un todo que es, no sólo como quien recibe y expresa amor, sino como posible padre o madre de sus hijos. Esto a su vez presupone una relación estable, que exige madurez y compromiso y se da únicamente en el matrimonio.