| Relaciones sexuales en el matrimonio Fco. Mario Morales
El encuentro sexual entre varón y mujer, es algo pretendido por Dios, puesto que dotó al uno y la otra de todo un armonioso conjunto de órganos y funciones tanto corporales cuanto psicológicas y espirituales encaminadas al encuentro pleno y total como expresión del amor (Moral y sexualidad - instrucción pastoral).
La fusión, sin embargo, no se circunscribe ni se termina en el sexo biológico, sino que trasciende y hace vibrar al unísono las dimensiones psicológicas, afectivas, espiritual y aun sobre natural de la persona. (Moral y sexualidad - instrucc. pastoral).
El desempeño libre y consciente de múltiples actividades humanas, Dios imprimiendo una inherente satisfacción, como estímulo y recompensa de aquellas: el placer.
Es el placer un sentimiento de satisfacción que de la esfera sensitiva se difunde a la psíquica y espiritual o viceversa, como respuesta del sujeto a la consecución de un bien que se apetece por sí mismo (Moral y sexualidad - instrucc. Pastoral).
El sexo creado por Dios, en ningún momento es para que el ser humano lo degrade, "evolucione", sea promiscuo y envilezca la dignidad del hombre y de la mujer.
El sexo es pecado cuando el hombre se deja dominar por Él. Cuando el ser humano es dominado por el placer, la lujuria y el instinto; cuando se deforma el plan divino de la creación, es cuando se pierde la dignidad y se cae en la ofensa hacia Dios (pecado) es cuando el sexo se vuelve vergonzoso y clandestino.
El sexo es pecado cuando se busca el placer por el placer mismo, excluyendo deliberadamente la finalidad y el orden debido de la acción, o prescindiendo del recto y orden natural, sea intrínsecamente malo e inmoral (Moral y sexualidad - instrucc. pastoral).
Las relaciones sexuales producto del morbo, de la lujuria, de la pornografía, del libertinaje; las violaciones, la prostitución, el adulterio y practicas homosexuales y lesbianas son una ofensa grave contra nuestro Creador y sus designios. Todo esto atenta contra la dignidad y la unidad de la persona la arbitraria desintegración entre sexualidad y compromiso responsable, entre sexualidad y valores éticos del amor, entre sexualidad y matrimonio; entre actividad genital y generación, entre uso del sexo y conducta moral (Moral y sexualidad - instrucc. pastoral).
Relaciones ocasionales. Si por su naturaleza la sexualidad está ordenada al servicio exclusivo del amor, una relación sexual entre personas que no se aman es un acto de violencia contra los mecanismos de la generación, a los cuales se pide tan solo una respuesta de tipo excitante. Todo se reduce a una búsqueda del cuerpo, como instrumento de sensaciones placenteras, en las que la respuesta es solo mecánica-sensitiva y totalmente ajena a los niveles superiores del amor y de un proyecto de unión definitiva y estable (Moral y sexualidad - instrucc. Pastoral).
La finalidad de la unión de una pareja es la mayor manifestación del amor, de la donación y de una entrega responsable, madura y honesta.
Fuente: Morales Fco. Mario,"Educación Sexual en Familia", 2005
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