| ¡Qué empeño en seguir a Jesús en esta época! Fátima Rebollo
Hoy en día se vive una época de presión, agobio, así como de continuo cambio y movimiento. Son raros aquellos que luchan por lograr una mejora a nivel personal y social. Inclusive aquellos que se comprometen, pueden romper su compromiso, los que hacen el bien puede portarse medio bien, el egoísmo suele ser un parte importante en este nuevo estilo de vida ya que hay personas que buscan lograr sus fines sin importar los medios y las implicaciones de los mismos.
Actualmente es sumamente extraño y curioso conocer a una persona que verdaderamente se compromete y vive en Cristo luchando día con día por ser un mejor cristiano.: “Estamos en una época en que lo nuestro es considerado locura y escándalo. Sólo nosotros sabemos que es fuerza y sabiduría de Dios. (1cor 1-2)”.
Y no sólo se ve como un loco, sino que todo el mundo lo observa y lo juzga, cualquier error genera calumnias y lo trata de convencer ¡que no se puede seguir a Jesús y menos en estos días! Generando en ocasiones desilusión y tristeza, a veces tendemos a desconfiar y nos cuesta trabajo abandonarnos en las manos del Señor quien no falla y nos espera día con día.
Si recordamos el gran amor que nos tiene, sus grandes obras creadas para cada uno de nosotros, sus grandes enseñanzas, su gran ejemplo y sobre todo nos dejáramos abrazar por Él viviríamos hoy y siempre en Él. Y la responsabilidad que se adquiere al conocerlo y dejarnos abrazar es total: “No tendrían excusa si no hubieran visto mis obras” (Jn 10 y 12) y gracias a estas obras conocer su amor, un amor que proviene del Espíritu Santo y que nos inunda, con fortaleza y todas las virtudes que necesitamos para seguir día a día.
La vocación apunta hacia los sueños, los anhelos del alma en relación con la vida, con nuestra vida como existencia válida y trascendente. Día con día vivimos una lucha constante contra nosotros mismos, pero al ver realizada nuestra vocación lograremos encontrar la felicidad por el camino de la superación de todos los retos, en concreto en la vida sacerdotal se tiene que lograr ese amor comprometido por medio de los Votos.
Y lo que debe quedar claro es que hoy y siempre cualquier vocación es de locos al vivirla con AMOR pero con amor que trascenderá. Por eso como dijo Juan Pablo II “No tengáis miedo” del llamado de Cristo de vivir ayer, hoy y siempre tu vocación sea la edad que sea, seas joven o adulto, vive y da ejemplo.
Y recuerda que no fuiste tu quien decidió seguirlo, sino Él que te escogió para Amarlo.
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