Efectivamente, el faje va en contra de las leyes de Dios ya que es consecuencia de la lujuria y conduce a la fornicación. Recordemos que nuestro cuerpo es templo de Dios, por lo tanto, cuando se cae en la tentación y la persona se deja llevar por la lujuria y sucede el faje, la persona se encuentra en estado de pecado por lo que es motivo de confesión.