Hacer el amor

Por: Claudia Elizabeth Orozco Galindo

Las relaciones sexuales son una entrega íntima, recíproca, y total.  Una forma de alabar a Dios con nuestro amor humano. Las relaciones sexuales son UNA de las formas de expresar el amor entre hombre y mujer.  El amor humano es imperfecto, entre humanos nos podemos lastimar terriblemente (aunque no sea nuestra intención). Al entregarnos a otra persona de esta forma tan íntima, entregamos todo nuestro ser (cuerpo y alma) y recibimos el ser de nuestra persona amada. Esta entrega no puede ser total si la basamos en el amor humano, en el mero placer sexual. La entrega será en verdad por amor cuando Dios esté ahí en medio de los amantes.  ¡Qué imagen tan maravillosa y poco usual la de Jesús en medio de nuestro acto sexual!  Y es que tenemos tan desligados estos temas: sexo y Dios.  ¡Qué paradójico cuando Él mismo fue el que nos mandó a tenerlo! 

 

Dios nos ama y quiere lo mejor para nosotros. Así como un padre procura lo mejor para sus hijos, cuánto más nuestro Padre Celestial nos dará y procurará. Dios tiene un plan para la humanidad, éste fue corrompido con el pecado original de Adán y Eva. Dios nos ama tanto que, a pesar de nuestra desobediencia y maldad intrínsecas, no nos deja solos. Él hizo un plan emergente, el de la Salvación para rescatarnos de nuestros pecados. Para llevar a cabo este Plan, Él mandó nada más y nada menos que su Hijo único, Jesús, para que nos enseñara el camino hacia Él y muriera para redimir nuestros pecados. Así como un padre se entristece cuando su hijo le desobedece o se va por el camino de la perdición, nuestro Padre Celestial se entristece cuando nosotros hacemos nuestra voluntad sin consultarle y/o sin seguir los mandatos que Él nos mandó para ayudarnos en nuestra vida. 

 

El verdadero amor no va contra el Amor, sino que procura que todo lo que haga agrade al Padre, porque el verdadero amor no busca su interés (1 Cor, 13:5), sino el valor del Padre. Nuestro único y verdadero Amor lo vamos a encontrar en Dios, si no nos hemos acercado a Él, nuestro amor humano será tan débil que no resistirá las pruebas de la vida. Tendremos decepciones amorosas muy fáciles, porque hemos ido contra el verdadero Amor.  El amor verdadero, o amor de benevolencia consiste en el bien del otro; procede del amor de Dios. El amor falso o de concupiscencia es el que cosifica a la pareja, es egoísta.

 

¿Qué tipo de amor es el que te mueve día a día?  ¿Cómo es que tú haces el amor?

 


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Sexualidad