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Por: Claudia Elizabeth Orozco Galindo
Primero que todo, quiero que les quede bien claro que: Dios no los “deja de querer” si han tenido cierto acercamiento entre ustedes que vaya más allá del noviazgo. Dios NOS AMA TANTO que, no es que no le importe nuestros errores, sino que ¡NOS PERDONA, CONFÍA EN NOSOTROS Y SABE QUE REGRESAREMOS! Acuérdense de lo que Jesús le dijo a la mujer sorprendida en adulterio: “Levántate (espiritual y moralmente), anda, y no peques más”. Jesús no nos condena, ¡no nos condenemos nosotros tampoco!
Muchas veces nuestra conciencia puede estar dormida y es más conveniente para nosotros que se quede así, porque nuestra conciencia nos va a traer a la realidad. Ésta nos indica qué hemos hecho mal y qué bien. Si acaso ustedes, como pareja, sienten que no están haciendo nada que vaya en contra del Amor; seguramente su conciencia está dormida. Porque como sabemos, Dios nos manda a tener relaciones sexuales dentro del matrimonio, no fuera de él. Si la pareja está enamorada de Cristo, debe preferirlo a Él más que a los placeres sexuales que puedan sentir entre ellos.
Dios no quiere que despreciemos todos los placeres, sino quiere que los disfrutemos sin ir a los extremos y en las condiciones adecuadas. Él creó la etapa del noviazgo para que la pareja se conozca y así comience a formar una base sólida para el matrimonio. Es mucho más importante conocer cómo piensa, siente y actúa nuestra pareja que cómo se comporta en la cama. Es decir; debemos cultivar el conocimiento espiritual más que el físico. Esto no es nada fácil, se necesita de mucho esfuerzo de ambos para poder ir contra el mundo y seguir a Jesús. Aquí les presentamos algunas ayudas útiles para ello (1).
La pareja debe de orar unida, pedirle a Dios Padre la sabiduría para llevar un noviazgo como Él lo manda. Sería conveniente pedir por el fortalecimiento de la voluntad de ambos, porque recordemos que el camino de la cruz no es nada fácil. Debemos pedir al Señor fuerza para controlarnos sexualmente hasta el matrimonio. Es importante pedir todo esto en nombre de Jesús.
Sería muy bueno que los dos meditaran sobre las verdades eternas. Ambos acérquense a la Iglesia, que su misión es enseñarnos el Evangelio y construir el Reino de Dios. Entre más sabe el hombre sobre Dios, más estará conciente y podrá decidir por Él. “Entre más profundo es el amor, más sagrada es la relación”.
Hablen sobre lo que quieren de su presente y futuro. La comunicación es vital. Con la cabeza fría y el corazón fuerte, decidan hasta donde llegar para tener un noviazgo cristiano.
El cuerpo es débil y cae en tentación muy fácil. Analicen cuáles son los momentos en que esto pasa. ¿En dónde están? ¿Quién está presente? ¿Cómo llegan a eso? Observen todas las circunstancias que los guían a caer en tentación. Una vez identificadas estas circunstancias, traten de evitarlas. Traten de ocupar su cuerpo sirviendo a los demás y en trabajos apostólicos. Vale la pena esperar y hay una gran remuneración moral al servir como Jesús nos mandó. No se encierren en ustedes mismos, compartan su noviazgo con los demás, griten a los cuatro vientos que están enamorados, sean ejemplos vivos de Jesús.
Como sabemos que el combatir la tentación no es fácil, no podríamos vencerla nosotros mismos. Necesitamos estar JUNTOS en Jesús, tomarnos de su mano para seguir adelante en nuestro camino de la vida. Una de las formas, por excelencia, en que podemos recibirlo es en el Sacramento de la Eucaristía. En ésta recibimos no sólo la gracia para actuar conforme a la Voluntad del Padre, sino al mismo Autor de la Eucaristía, Jesucristo nuestro Señor.
La Iglesia Católica nos ayuda grandemente al ponernos ejemplos de vida en el camino. La lista de estas personas ejemplares la encabeza la Santísima Virgen María y es seguida por los innumerables Santos. Ellos nos han mostrado que SÍ se puede seguir al Señor e ir CONTRA el mundo. No debemos de pedirles que ellos nos realicen milagros, porque son incapaces de ello; sino que debemos pedirles que intercedan por nosotros con Dios nuestro Señor. Estudiemos sus vidas y sigamos sus ejemplos.
¡Ánimo! Que si Dios quiere que sigan juntos, Él les dará fuerzas para continuar.
(1) SALDÍVAR, Dina y DAVID, Guillermo; La Pirámide del Amor; Ediciones Las Américas A.C.; pág. 100
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