Abuelos, ¿diversión o formación?

Por: Mtra. Mónica Bulnes de Lara

www.preguntaleamonica.com

monica@familia.org.mx

 

Uno de los grandes valores en la formación de los hijos, es el respeto a generaciones anteriores a la suya.

 

Los hijos deben conocer desde pequeños la importancia de escuchar a los abuelos, no sólo por ser personas mayores, sino por el gran valor de la enseñanza que una persona de tantos años puede tener en su vida.

 

En esta época, en la que impresiona la habilidad que hasta los niños más pequeños tienen para conocer todo tipo de aparato electrónico, parece que los padres y abuelos estamos años luz atrasados en lo que son los intereses infantiles. Sin embargo, lo que realmente los hará ser dueños de sí mismos y desarrollarse mejor como personas, será el aprender a manejarse mejor en la vida diaria. Y no hay aparato que les proporcione esta habilidad.

 

Sólo la guía de personas que ya han tenido su edad, que ya han recorrido el camino que el niño apenas inicia, le traerá la sabiduría necesaria para convertirse en una persona íntegra y feliz.

 

Hay muchas maneras de que nuestros hijos aprovechen la convivencia con sus abuelos. Por ejemplo, una actividad familiar que puede ser muy divertida e instructiva para toda la familia, es el conocer la historia completa de la vida tus padres. Existen libros especiales, que venden en cualquier librería, en el que vienen preguntas y espacios suficientes para que los abuelos contesten, describiendo sus experiencias y anécdotas.

 

Por supuesto, no es necesario adquirir ningún libro. Cualquier cuaderno cumple con las mismas funciones y una vez terminado, pueden organizarse reuniones para conocer la historia de los abuelos, creando recuerdos que durarán toda una vida. Además, esta actividad tendrá el valor agregado de que la familia conocerá de dónde proviene, cuáles son sus raíces. Esta es una fuente de conocimiento para entender gran parte de quiénes somos y por qué reaccionamos de determinada manera.

 

¡Los abuelos pueden educar de muchas maneras!

 

El ser abuelo es una etapa que debe estar llena de satisfacciones y diversión, especialmente cuando no son los principales responsables de la educación de los niños.

 

Hoy en día, con cada vez existen más matrimonios en los que ambos trabajan. Es así que los abuelos vuelven a ser los principales formadores de niños una vez más. Esta es una tarea importantísima, pero muy pesada, ya que no tienen la misma energía que en años pasados y, muchas veces, la misma autoridad.

 

Entonces, de acuerdo al papel que juegan en la vida de sus nietos, sus actividades y responsabilidades serán distintas: Si los ven periódicamente pero en un plan de exclusiva visita, el rol es claro: somos abuelos y como tales pueden darles dulces y dejarlos dormirse un poco más tarde de lo debido. Consentirlos, en el más amplio de los sentidos.

 

Pero si diariamente su función es de criarlos mientras sus hijos están trabajando, entonces sus privilegios cambian. Se convierten en “padres secundarios”, por lo que la formación de los nietos toma un lugar prioritario en sus vidas, y la disciplina y autoridad deben aplicarse, haciendo más esporádicos los “ratos divertidos”.

 

Las complicaciones que esta responsabilidad trae consigo son muchas: el dilema de querer consentir al nieto versus educarlo adecuadamente, el posible desacuerdo que exista entre los lineamientos que los papás del nieto especifican en los cuidados del mismo, el reconocimiento de que nuestros planes personales pasan a un segundo plano.

 

Recordemos siempre que primero están los niños, no nuestro gusto por hacer lo que queremos. Conociendo el papel que jugamos en la vida de nuestros nietos, sabremos la función que debemos desempeñar. Si hemos asumido la responsabilidad de ser formadores, el precio a pagar es el de ser abuelo de tiempo completo.

Es así como el funcionar como abuelos o como formadores debe ser una decisión que sólo nuestros padres deben de tomar. Nosotros, como sus hijos, debemos respetar y aceptar sus limitaciones y disposiciones con agradecimiento, ya que tenemos que reconocer que ellos ya cumplieron con su función de padres y, si aceptan hacerse cargo de los hijos mientras nosotros trabajamos, están haciendo más allá de sus responsabilidades u obligaciones, por la simple generosidad de su corazón.


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Relaciones familiares y sociales