La sexualidad humana a imagen y semejanza de Dios

Por: Nancy Escalante

La persona humana ya sea  hombre o mujer es  persona igualmente,  ya que ambos  han  sido  creados  a  imagen y  semejanza de  Dios. Desde  el principio de la  creación,  hombre y mujer aparecen como unidad y  la  diferencia hombre-mujer implica el destino de ambos al matrimonio, al  amor  conyugal,  cuyo fin es  trasmitir la vida.

 

De este modo la sexualidad humana es elevada al rango de la imagen y semejanza de Dios, lo que quiere decir que a través de la comunión  de  hombre-mujer los esposos forman una comunión y  llegan a ser imagen  de Dios.

 

Es por medio de la  sexualidad, a  través del  cuerpo, que el hombre se revela a sí mismo ya que cuerpo, mente y espíritu forman la totalidad de la persona humana y es a través de la masculinidad y feminidad que la persona hace conciencia plena  de su  propio cuerpo, valor y dignidad. La conciencia del cuerpo implica una elección mutua a la donación recíproca y es por medio de la unión y la complementariedad que hombre y mujer llegan a ser una sola carne, y es a través de esto que  se transmite  el misterio  de la  verdad  y  el  amor, participando  así  en  el misterio de la vida divina.

 

En este sentido es la humanidad del hombre a imagen y semejanza de Dios es la que le permite vivir una relación única  y exclusiva con Dios que implica la totalidad de la persona.

 

 

Bibliografía

[1]Scola A.; Hombre-Mujer: El misterio nupcial. Instituto Juan Pablo II. Editorial Encuentro. Madrid. (2001).65-88.


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