Oración por los novios II

Jesús, que te haces presente en el mundo a través del amor humano.
 
Hoy queremos consagrarnos para siempre a tu dulce corazón, de donde todo bien procede.
 
Gracias por este don tuyo —nuestro noviazgo- que nos llena de profunda alegría.
 
Venimos a pedirte que en nuestras miradas siempre estés Tú y que en nuestros anhelos seas siempre Tú nuestro único motor.
 
Danos la gracia de querernos no sólo a lo humano, sino también a lo divino, como sólo Tú sabes amar.
 
Señor: ¡Enséñanos a amar! Que seamos piadosos, coherentes, valientes… que alcancemos ese diálogo de "corazón a corazón" sin miedo, en el que se vuelca toda el alma, y en el que, sin tu presencia, sólo nos enfrentaremos a nuestras limitaciones y egoísmos.

Sabemos, Jesús, que no hay santidad sin renuncia; que amarnos plenamente no es sólo alegría, sino también dolor, pero sabemos que en cada prueba estás Tú ahí, para llenarnos de gracia y así permanecer fieles a Ti.
 
Nuestro amor, en Ti cimentado, es un comienzo que no tiene fin y que alcanza la eternidad.
 
Ayúdanos a imitarte: a dedicar nuestra vida entera, sin regateos, a la oración, de Dios, evitando el mal en cada momento y procurando el bien para el que hemos sido todos creados.
 
Señor: Líbranos del conformismo: ¡que nunca sea suficiente!
 
Cuídanos, protégenos, guíanos: que jamás mezclemos el amor con ningún egoísmo; que el amor es puro y que no puede caer en ninguna bajeza; que el amor es fecundo y desde hoy debe producir un nuevo modo de vivir en los dos.
 
(Cada uno)
 
Te pido, Señor, por quien me espera y piensa en mí, por quien ha puesto en mí toda la confianza para su futuro, por quien camina a mi lado; haznos dignos el uno del otro; que seamos ayuda y modelo, condúcenos en nuestro camino.
 
Háznos responsables el uno del otro, y haz que nuestras almas se hagan una sola en Ti,
 
De quien todo lo esperamos para siempre.
¡Corazón inmaculado de María, haz nuestro amor digno del amor de tu Hijo! Amén.

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