Uno de los asuntos realmente importantes y necesarios para la humanidad, tan vital como comer y respirar, es la oración; es decir, es indispensable para el hombre relacionarse con Dios.
San Agustín decía: «Nos hiciste para Ti y tuyos somos, por eso nuestro corazón anda corriendo buscando desasosegadamente hasta que encuentra su lugar y descanso en Ti».
La oración surge del llamado que Dios le hace al hombre de pasar tiempo con Él. Dios nos ama, a cada uno de manera incondicional y total, y este amor implica pasar tiempo con Él, tiempo de calidad y también de cantidad. El no quiere únicamente “algo”, Él lo quiere TODO.
La experiencia más maravillosa que puede vivir el hombre es sentir el amor de Dios en su vida y responderle con amor, no hay otra cosa mejor.
La relación que más debe cuidar el ser humano es la relación que tiene con Dios, independientemente de su estado de vida. Tal vez se piensa que una relación así es sólo para los sacerdotes y las religiosas pero no es así, el mandamiento que Dios nos dio en primer lugar fue amarlo y esto es para todos. Así como también la vocación a la santidad es para todos. Por eso es necesario orar, ya que la oración es el diálogo a través del cual nos relacionamos con quien nos ama de verdad. Y si no lo cree lea esto:
“Con amor eterno te he amado: por eso he reservado gracia para ti”
Jeremías 31, 3
“¿Acaso olvida una mujer a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas? Pues aunque esas llegasen a olvidar, yo no te olvido, tengo tu nombre tatuado en la palma de mi mano”
Isaías 49, 15-16
“Porque los montes se correrán y las colinas se moverán, mas mi amor de tu lado no se apartará y mi alianza de paz no se moverá, te lo dice el Señor que tiene compasión de ti”.
Isaías 54, 10
Y de este amor nada nos puede separar...
“Ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los principados, ni lo presente, ni lo futuro, ni las potestades, ni la altura, ni la profundidad, ni otra criatura alguna podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús Señor nuestro”.
Romanos 8: 38-39
¿No cree que tanto amor merece un poco de respuesta de su parte? Piense cuantas veces ha sentido la necesidad de amar y ser amado, cuantas veces ha deseado encontrar el amor de verdad, pues bien, Dios se lo ofrece día a día, solo necesita arriesgarse un poco y pasar un tiempo a solas con Él.