Posición corporal en la oración
Mtra. Rosario Alfaro Martínez

Sin tratar de dar una forma adecuada de cómo tenemos que orar, debemos de recordar que el cuerpo tiene una gran importancia en la oración. Sin duda alguna la oración es una tarea espiritual pero la actitud corporal repercute en el espíritu y establece una especie de armonía y sincronización entre las dos.
                                      
En general, conviene una postura humilde y respetuosa. Lo ideal es hacerla de rodillas, pero esta regla no debe llevarse hasta la rigidez o exageración. En la Biblia existen ejemplos de oración en todas las posturas imaginables: de pie (Lucas 18, 11), sentado (Lucas 10, 39), de rodillas (Lucas 22, 41), postrado en tierra (Marcos 14,35) y hasta en el lecho (Salmo 6, 7).
 
Cualquier postura que se adopte hay que evitar dos extremos:

  • La excesiva comodidad, como el querer orar acostados hasta quedarse dormidos.
  • La mortificación extrema, ya que una postura así en lugar de ayudar a la oración hace que con el tiempo una persona se distraiga y desaparezca del deseo de orar.

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La oración cristiana