La masculinidad

Por: Diana García

Velad, manteneos firmes en la fe, sed hombres, sed fuertes. Hacedlo todo con amor” (1 Cor 16, 13-14).

“El modo de ser masculino aporta a toda la naturaleza humana unas cualidades que son necesarias a todas las personas, pero que se hacen más presentes por su aportación: capacidad de proyectos a largo plazo, cierta tendencia a la racionalización, la exactitud, el dominio sobre las cosas y la inclinación hacia la técnica, etc.; y hay otras cualidades, que aunque las tienen que vivir también los varones, las aprenden por la aportación de la feminidad. Entre otras cosas, es más espontáneo en la mujer una mayor facilidad para conocer a las personas, la delicadeza en el trato, la generosidad, la capacidad de estar en lo concreto, la agudeza de ingenio, la intuición, la tenacidad.”

Hablando de paternidad podemos decir que es el oficio de ser padre y solo puede ser ejercida por el varón. Éste tiene por naturaleza una mayor distancia respecto a la vida concreta. Se encuentra siempre fuera del proceso de la gestación y del nacimiento, y sólo puede tener parte en ellos a través de su mujer.

Precisamente esa mayor distancia le puede facilitar una acción más serena para proteger la vida, y asegurar su futuro. Puede llevarle a ser un verdadero padre, no sólo en la dimensión física, sino también en sentido espiritual. Puede llevarle a ser un amigo imperturbable, seguro y de confianza.

Pero puede llevarle también, por otro lado, a un cierto desinterés por las cosas concretas y cotidianas, lo que, desgraciadamente, se ha favorecido en las épocas pasadas por una educación unilateral.

 
¿Qué implica ser Hombre?