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El privilegio de ser mujer
Por: Mtra. Ana Rosa Abraham Funes
A L L I A N C E Centro de Psicoterapia Integral y Orientación Familiar cenalliance@prodigy.net.mx Ser mujer no sólo hace referencia a la definición del sexo al que se pertenece. Sentirse mujer, implica tomar a la feminidad como punto de partida de un viaje que promete ser profundo, exigente de entrega, calidez y amor por la vida.
Las mujeres viven una búsqueda en nuestra cultura, se encuentran deseosas de acomodarse en la posmodernidad sin que esto implique renunciar a la esencia propia de su sexo. Es la búsqueda del abrazo a su naturaleza femenina, de aprender a valorarse como mujeres y a proyectar ese mundo interno pleno de intuición, llanuras de tierra fértil y convicción de que la vida se revela en la mirada de sus hijos, el apoyo de los padres, el caminar al lado de la pareja y el amor siempre fiel a las raíces que ha sembrado. Implica un viaje desde el interior y hacia el exterior, cuyo punto de llegada es la armonía de saberse humana, totalmente integrada, equilibrada y completa: ¡Que maravilla verse reflejada en sus proyectos....en los suyos!
El viaje de la vivencia de lo femenino comienza con la búsqueda de la identidad de mujer, la consolidación de la familia, la generación de proyectos que favorecen el papel que ella posee ante la vida y el compromiso social que le corresponde. La definición de esta búsqueda, dará sus frutos y se multiplicarán, regalándole a ella, la oportunidad de trascender desde su naturaleza, construyéndose a sí misma cada mañana, imprimiendo fuerza en cada palabra, pasión en cada meta y compromiso a cada momento de su existencia.
Si ella no escuchara la llamada y decidiera traicionar el viaje propio que la espera, la vida cobrará su debilidad traduciéndose en esterilidad, debilidad, soledad y vacío. Cuántas veces la mujer se pregunta: ¿Por qué me siento tan sola?, ¿Por qué no me reconocen lo que hago?. La pregunta real sería: ¿Yo me valoro?
La mujer completa, íntegra y cómoda en su esencia, no olvidará el privilegio de su ser femenino, potenciándose desde el amor y con el amor a cada latido de su corazón. Entonces, trabajará como mujer, se entregará a los demás como mujer y amará a los demás como sólo ella sabe hacerlo, como un ser que fue llamado a la vida para conjuntar en ella misma intuición, y sabiduría producto de su sepa creativa y entrega incondicional.
Ser mujer es un privilegio pero también una misión que se vive con fuerza, pasión y lucha pero sobretodo, con la convicción de que su mirada puede mover y conmover al hombre que ama, al padre que la admira, a la madre que se congratula de sus logros y a los hijos que se regocijan de tenerla.
Es la fuerza de la palabra que ejerce una mujer, la que puede cambiar el rumbo de la historia y son las lágrimas de una mujer, las que pueden abrir un mundo de sensibilidad sublime más allá de lo terrenal.
Entonces, como mujeres nuestra tarea se traduce en aprender a distinguir, entre todo lo que nos rodea y lo que llevamos dentro; qué es lo que tiene que vivir y qué patrones arcaicos y viejos debemos dejar morir, que son aquellos que nos frenan y deprimen. Vivir la vida construyendo nuestro destino día a día, paso a paso y latido a latido, y que cada momento se experimente como la interpretación de una canción, conjurando nuestra creatividad y fuerza vital, regalándonos alma y espíritu con nuestro canto, para no perder jamás de vista nuestro ser femenino.
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