Vida comunitaria y sociedad ¿qué es el amor?

Por: Sem. Ricardo Valle Andrés

Es una pregunta que deberíamos hacernos todos. Amor es una palabra que encierra un significado maravilloso, pero la hemos desvirtuado, actualmente, no sabemos realmente lo que significa y la usamos sin considerar su verdadero sentido. Desgraciadamente la hemos reducido a lo sexual y nos perdemos de la valiosa fuerza que encierran esas cuatro letras. ¿Realmente amamos?

La Caridad es la tercera virtud teologal, además de ser la principal. Es el amor de Dios habitando en nuestro corazón, amar es tener a Dios en el corazón y compartirlo con todos. Podemos definirla así: “Caridad es la virtud teologal por la que la persona ama a Dios sobre todas las cosas por si mismo (no por interés) y ama al prójimo por Dios”.

Hay dos tipos de amor:

• El amor de concupiscencia: Es un amor por interés propio, ama porque percibe al otro como útil, agradable o placentero. Es el falso amor que abunda en el mundo.

• El amor de amistad: Es el amor de Dios. No es interesado. Ama principalmente por el bien del otro.

El primero es el que nos domina, todo lo hacemos desde el egoísmo, no actuamos por el bien de nuestro prójimo sino que lo hacemos en beneficio propio. Decimos que amamos pero en realidad estamos utilizando a la persona, esperamos que nos de placer, compañía, nos haga favores, la manipulamos, etc., en realidad dejamos la palabra amor en un mero sentimiento.

El amor no es un sentimiento, es una acción. Cuando se ama de verdad se desea que la otra persona viva, se le quiere donar esa vida, otorgarle lo mejor para que pueda ser feliz, su felicidad será nuestra también ya que la compartimos. No se espera nada a cambio, la mayor recompensa es saber que la otra persona está bien, alegre, sintiéndose amada en verdad. Es entregarse olvidándose uno de sí mismo.

El mandamiento principal para el cristiano es AMAR, ya que el amor encierra los demás. Jesús mismo lo dice en Marcos 12, 18-21: Acercóse uno de los escribas que les había oído y, viendo que les había respondido muy bien, le preguntó: « ¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?» Jesús le contestó: «El primero es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No existe otro mandamiento mayor que éstos.»

También San Pablo nos define la caridad en 1 Corintios 13, 1-12: Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo caridad, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe. Aunque tuviera el don de profecía, y conociera todos los misterios y toda la ciencia; aunque tuviera plenitud de fe como para trasladar montañas, si no tengo caridad, nada soy. Aunque repartiera todos mis bienes, y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo caridad, nada me aprovecha. La caridad es paciente, es servicial; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engríe; es decorosa; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta. La caridad no acaba nunca. Desaparecerán las profecías. Cesarán las lenguas. Desaparecerá la ciencia. Porque parcial es nuestra ciencia y parcial nuestra profecía. Cuando vendrá lo perfecto, desaparecerá lo parcial. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño. Al hacerme hombre, dejé todas las cosas de niño. Ahora vemos en un espejo, en enigma. Entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de un modo parcial, pero entonces conoceré como soy conocido.
¿Por qué nos cuesta tanto trabajo amar? Es una pregunta que cada uno debe responder, analizar en que concepto tenemos esa palabra y que tan dispuestos estamos en buscar la felicidad del prójimo. No sabemos decirle a un amigo o amiga que la amamos, es más no nos atrevemos, el amor lo hemos desvirtuado tanto que, inmediatamente, pensamos que lo van a mal interpretar. Mucho menos decírselo a una persona que está necesitada, le ayudaremos pero sin decirle que la amamos.

Los invito a que mediten sobre esta palabra, que cambiemos el sentimiento en acción, amar a un amigo es siempre por el bien de este y si lográramos amar a los demás nuestro mundo sería mejor, se acabaría tanta maldad y viviríamos más felices.

No tengas miedo a amar, si te sientes amado por Dios y realmente le amas a Él verás lo sencillo que es compartir ese amor con nuestros semejantes, no olvidemos que todos somos hijos de Dios y, con nuestras cualidades, defectos y pecado, el nos ama a todos por igual.

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