Por: Mtra. Psic. Lizette Kingwergs
Las bases principales para la formación son:
a) Madurez humana
b) Madurez espiritual
Partiendo de ahí, vamos a considerar los siguientes puntos, sobre en que consiste la formación del celibato:
· No consiste en dar consejos sobre el comportamiento externo de la castidad: “si no hay amor humano y cristiano tampoco hay castidad humana” (Nota: lo manifiesto y lo latente; motivaciones internas).
· La castidad no es la única virtud. La Virtud por excelencia es la caridad.
· No es enseñar a comportarse bien (no lo externo, sino lo interno). Es enseñar a que la persona oriente su celibato a Cristo y a su Reino.
· Se deben fortalecer: las motivaciones de base y los valores fundamentales del celibato.
· La vocación es una decisión: opción libre, consciente, responsable y generosa.
· Toda opción tiene un aspecto positivo (una forma de realización personal) y un aspecto negativo (la renuncia a otras formas posibles de realización personal). “Habiendo renunciado a la paternidad o a la maternidad física, el consagrado (a) que no llega a ser padre o madre en el campo apostólico, quedaría recortado y viviría frustrado...”; “Más realización, menos peso de la renuncia”; “Menos realización, más peso de la renuncia”; “Lo que debe preocupar más no es: no poder ser otra realidad. Lo que debe preocupar más es: no realizarse con la elección asumida.”
· El celibato no es un estado, es un camino, es dinámico. No se logra con la primera decisión, es un aprendizaje largo y continuo.
· El ideal del celibato no es el pudor (manifestaciones que muestren su estilo de vida), no es la continencia; es el amor a Cristo y al prójimo. “Lo más lamentable no es encontrar faltas al celibato, sino una castidad pero con un corazón vacío.”
· El motivo de la castidad consagrada en un sentido cristológico es el amor personal a Jesucristo y en un sentido eclesiológico es la adhesión a la Iglesia y la entrega al servicio del prójimo.
· Por lo anterior es de gran importancia de que exista una dirección espiritual sólida, y una vida fraterna y comunitaria real.
NOTA: Este artículo está tomado de Álvaro Jiménez Cadena.