Ciertamente, a los hombres se les ha limitado en su función de esposos y padres al de ser únicamente proveedores del hogar, sin embargo, esto no significa que sea el único rol que éstos puedan desempeñar en el hogar; no podemos seguir minimizando el papel del hombre.
El bajo involucramiento del hombre en la vida familiar tiene un costo muy elevado a nivel emocional en la familia, pues un hombre que se limita a ser un buen proveedor es lo equivalente a un padre ausente desde la perspectiva emocional con su familia. El ser un buen esposo y padre implica:
- Escuchar a tu esposa e hijos.
- Darles un buen ejemplo.
- Expresarles tu cariño.
- Ayudar a tus hijos con la tarea.
- Ayudar a tu esposa a las labores domésticas.
- Tener buenos modales con ellos.
- Mantener tus promesas.
- Ahorrar para sus necesidades.
- Llevarlos a la Iglesia.
- Resolver conflictos.
- Conocer a las amistades de tu esposa e hijos.
- Convivir con cada uno de ellos.
- Establecer una buena comunicación con ellos.
- Establecer límites claros.
- Caminar juntos en el sendero de la vida.