Por: Mtro. Ricardo Romeo Ramírez S.
Centro de Psicoterapia Integral y Orientación Familiar A L L I A N C E cenalliance@prodrigy.net.mx
CUANDO EL JOVEN EMPIEZA A BUSCAR PAREJA Y TRATA DE HACER UNA ELECCIÓN
El lento proceso de desarrollo del individuo, que se encuentra primeramente en una situación de dependencia y aprendizaje, llega a su término cuando éste alcanza su identidad, adquiere la capacidad de vivir íntimamente con una persona del sexo opuesto y piensa en la formación de una familia. En el mejor de los casos, este individuo debería de haber alcanzado la maduración física y cabe esperar que está suficientemente bien integrado y emocionalmente maduro para utilizar las oportunidades que se presentan y aceptar las responsabilidades correspondientes.
No se puede fijar con exactitud cuando deberían de aparecer estos eventos en la vida de una persona, lo que si debería de haber alcanzado a estas alturas es cierto desarrollo ocupacional y/o profesional, estabilidad económica y lo más importante, independencia emocional de su familia de origen. Dice un refrán, “El casado casa quiere”, pero esto en muchas ocasiones no es suficiente, y aunque haya distancia de por medio, en muchos casos el desprendimiento no se da.
Con esto no queremos decir que se debe romper todo contacto con las respectivas familias, pero si es importante establecer los límites que requiere la nueva organización familiar.
Desde la adolescencia se empieza la búsqueda de una pareja, pero en estos momentos, el o ella, se encuentran en una situación sumamente contradictoria, ya que por un lado sigue siendo aún dependiente de sus padres, tanto en lo económico, como en lo emocional, pero por otro lado busca a toda costa hacer valer su incipiente independencia.
Se necesita de este primer paso del desprendimiento para que el ciclo vital de la futura familia vaya por buen camino. Este proceso no es nada sencillo para ninguno de los integrantes de la pareja, primero por el dolor y la nostalgia que provoca toda despedida, y segundo, por la incertidumbre que nos depara lo desconocido, y la falta de confianza en que la decisión respecto a la elección de una pareja haya sido la correcta. Incluso muchos jóvenes eternizan sus noviazgos, o no encuentran la estabilidad con ninguna persona, razón por la cual constantemente cambian de pareja. Hay muchos matrimonios que aún con muchos años de unión no se han podido desprender genuinamente de sus respectivas familias de origen. De hecho hay algunos que se quedan adheridos a la familia para siempre.
Así como un niño internaliza algo de cada uno de sus padres para formar su personalidad, igualmente la identidad de la nueva familia incorporará parte de la personalidad de cada cónyuge, así como parte de la identidad de sus respectivas familias. Es por esto que el matrimonio cambia la relación que, hasta el noviazgo, ha sido entre dos seres, a una más panorámica y compleja, al reunir oficialmente a dos familias; situación que indudablemente agrega una dificultad más a la joven pareja.
Es muy común que en el momento que se está dando esta separación respecto a la familia natal, los esposos creen grandes expectativas respecto al otro, y sin darse cuenta van adjudicando al compañero un sin fin de cualidades, muchas de ellas idealizadas, magnificadas. Esta idealización tiene que aparecer, pues es una fuente de fuerza para separarse de los padres, pero sucede en muchos casos que esta idealización se rompe bruscamente, dando paso a la desilusión y al desengaño.
Hay muchas parejas jóvenes que fallan en su matrimonio, creyendo que no hubo entendimiento con el otro, cuando en realidad lo que sucede es que esto solo es resultado de que no logran resolver la previa y prolongada relación con los progenitores. Hay muchos padres que las más de las veces y sin darse cuenta jalan al joven para que no se suelte de los lazos paternos. Algunos hacen uso del chantaje, otros de crear culpa en el hijo que trata de desprenderse, otros más no respetan los límites de la nueva familia y se entrometen, en muchas ocasiones con las mejores de las intenciones. Esto por el lado de la familia. Por el lado de ellos como pareja, se va estableciendo un contrato matrimonial, las más de las veces que no se estipula claramente, sino a través de sobreentendidos; la comunicación se distorsiona o se bloquea; los proyectos no coinciden o se dejan corroer por la monotonía. Tantas y tantas cosas que debe de enfrentar el recién inaugurado matrimonio. Todo esto se facilita y disminuye en muchas parejas pero ninguna está exenta de estos altibajos.
Pero cuando se logra superar este etapa de desprendimiento, el y ella están en posibilidades de lograr pasar al verdadero encuentro, período del cual hablaremos un poco más adelante.
Bibliografía
EL CICLO VITAL DE LA FAMILIA; Lauro Estrada Inda; Edit. Posada, 3a. ed., México, 1989.
LA PERSONA. Su desarrollo a través del ciclo vital; Theodore Lidz; Edit. Herder, 3a. ed., Barcelona, España, 1985.