Aprendiendo a escuchar

Por: Mtra. Rosario Alfaro Martínez

Otro factor importante en la comunicación es saber escuchar. Para mantener una buena comunicación debemos tener en cuenta que lo importante no es lo que decimos, sino lo que los otros escuchan. Un buen oyente es aquel que brinda al otro la libertad de ser como realmente es. Es muy importante ser quien soy y permitir que el otro lo sea mientras lo escucho. Esto es una parte básica para poder tener una buena comunicación. También lo es que cuando escuchemos a una persona, realmente estemos presentes y disponibles y que no intentemos adivinar lo que está sintiendo, ya que esto nos lleva a poner etiquetas que bloquean el proceso de comunicación.

La comunicación es una conexión de una persona con otro. Hay muchos tipos de comunicación personal, el más importante es aquel en el que sólo pido que me entiendan. Necesito que me escuchen, para que puedan entrar en mi mente y saber quién soy yo en realidad. En muchas ocasiones no nos entienden o no entendemos porque tenemos algunos términos que debemos aclarar en el proceso de la comunicación.

Nunca debemos esperar que la comunicación sea perfecta, esto es humanamente imposible. Algunas barreras de la comunicación son: aconsejar, competir, hacer cálculos, distraer, soñar, filtrar, demostrar resentimiento, identificar, ignorar, etiquetar, aplicar, ensayar respuestas y el sarcasmo.

Hay ocasiones en que las palabras no pueden transmitir lo que realmente queremos comunicar y para eso necesitamos el contacto físico significativo. Esto es, tocar a la otra persona, esta calidez puede decir más que mil palabras. La experiencia de ser tocados aumenta nuestra autoestima y nos hace mejores personas. Es una contribución esencial para la seguridad.

Tenemos que tener en cuenta que la comunicación implica extendernos fuera de nuestras zonas de seguridad. Estas son aquellas ideas, situaciones o formas de actuar en donde sentimos que todo está bien. Cuando yo escucho a mi cónyuge posiblemente no sea todo fácil, va a haber cosas que me provoquen vulnerabilidad, es decir, que me dejen fuera de mis zonas seguras. Tengo que recordar que todo proceso en el desarrollo humano siempre implica cierta expansión y ésta es difícil y sólo se consigue sufriendo.

Ya sea que escuchemos o que hablemos, el motivo por el cual debemos hacerlo es por amor. El amor esponsal hace que en el matrimonio queramos comunicarnos de una manera especial.


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