Por: Lic. Susana S. Polanco
Para que exista una verdadera relación de amor conyugal es imprescindible tener una buena comunicación, caracterizada por la reciprocidad, por una actitud empática, comprensiva y de sensibilidad con el otro, es decir, de apertura que fomente el DIÁLOGO y no los monólogos.
Los avances tecnológicos han hecho posible una comunicación eficiente en los medios masivos de comunicación, sin embargo, en la comunicación personal, los seres humanos hemos retrocedido, aún no nos hemos percatado de la importancia que tiene el establecer una comunicación real y clara entre los individuos.
El ser humano es un ser social por naturaleza, por lo tanto, requiere y necesita establecer relaciones duraderas y sanas con los demás individuos, sobre todo en el matrimonio y la familia, pues ésta institución es la célula básica de la sociedad, de aquí la importancia de establecer una comunicación adecuada, ya que la mayor parte de los problemas conyugales tienen su origen, en la mala comunicación.
Para poder lograr una comunicación real con los demás debemos presentar una actitud empática, comprensiva, simpática, de igualdad, es decir, de sensibilidad con el otro respetando la libertad de cada uno.
La palabra comunicación significa compartir, dar parte, participar, es decir, es aprender a expresar nuestros pensamientos y emociones a través de la palabra o de la acción con otro ser humano.
Las fricciones siempre han existido entre los individuos pues el hombre siempre ha tenido una gran dificultad para comunicarse con los demás, pero el éxito dependerá de la eficacia de ésta comunicación y del empeño que cada uno le ponga para lograrlo.
En una pareja siempre debe existir el DIÁLOGO y no los monólogos, para que pueda darse la apertura de ambos y sean capaces de expresar lo que les gusta, lo que les disgusta, pero sobre todo deberá existir la comprensión mutua.
La comunicación debe ser recíproca, es decir, debes dar y recibir lo mismo de tu cónyuge; cabe resaltar, que esto sólo se puede dar cuando existe un verdadero amor conyugal, pues el amor es el elemento principal para poder establecer relaciones sanas y duraderas.