¿Tú qué prefieres en tu vida?

Por: Nancy Escalante

Hoy en día es común escuchar en los medios de comunicación, con los amigos, en la escuela, etc., que la vida hay que disfrutarla al máximo, lo cual dicen se logra dejándose llevar por el impulso, de tal manera que la diversión se encuentra en el alcohol, la droga, el sexo, y todo lo que te conduzca al placer. Sin embargo, en realidad esto puede brindar un placer momentáneo, pero posteriormente trae consigo un gran vacío, un gran dolor y una gran soledad.

De lo contrario intentar vivir el equilibrio en todos los ámbitos de nuestra vida nos permite controlar nuestros deseos e impulsos, sin embargo, no siempre es fácil, es por eso importante esforzarse  por vivir día  a día el valor de la sobriedad y de la templanza.

Una de las personalidades que más destacan en cualquier lugar, es aquella cuyas actitudes denotan orden y equilibrio, porque difícilmente cae en excesos de cualquier índole. Transmitiendo armonía  y generando un gran testimonio a su alrededor.

Vivir estos valores en nuestra vida nos ayuda a darle a las cosas su justo valor y a manejar adecuadamente nuestros apetitos ya que nuestra voluntad se fortalece, no permitiendo  que caigamos en excesos que a su vez nos conduzcan a  la insatisfacción en la cual siempre queramos más, lo que es causante de  los vicios, el deseo desenfrenado de placer sexual, la infidelidad, y por lo tanto la autodestrucción, el vacío existencial  y el sufrimiento.

Por lo tanto el esfuerzo por vivir sobriamente ayuda a la persona a tener seguridad en sus capacidades y cualidades, mantener un control sobre sus pasiones y su propio cuerpo, alejarse de los vicios, con la capacidad de ofrecer una amistad y un amor genuino y fundamentado en los valores humanos, lo que da a la persona una verdadera identidad y plenitud interna que lleva a la persona a adquirir el sentido de la vida.


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