Antes de ser Consagrado, Soy Humano

Por: Juan Carlos Rivera Hernández

Antes de ser Consagrado, Soy Humano

Por: Juan Carlos Rivera Hernández

En nuestro Seminario Mayor “Ignacio Lehonor Arroyo”, se busca el que tengamos una formación integral, por ende, al inicio de este curso hemos tenido la experiencia de vivir después de una semana de ejercicios espirituales, la “convivencia de integración para seminarios”, fortaleciendo así la dimensión espiritual y humana. Pues como dicen acertadamente los obispos de Latinoamérica “antes de ser consagrado, soy humano”, puesto que, viviendo al máximo mi humanidad podré así, vivir al máximo mi ministerio sacerdotal, si así se me permite por Gracia Divina.

El modo vivencial en que la convivencia fue impartida, me marco, desde el hecho de asimilar la “sexualidad” en su totalidad como persona, insertada en una sociedad y en una comunidad religiosa, rica en su pluralidad de culturas, costumbres e ideologías en busca de encontrar una unificación en Cristo, a través de un encuentro personal explorando nuestro pasado, descubriendo nuestro presente y fortaleciendo nuestro futuro.

Todas estas experiencias me han llevado ha seguir luchando en el camino que estoy llamado a forjar, redescubriendo que, sea cual sea el estado de vida que yo elija, lo importante es aprender a vivir el presente al máximo, como si cada instante, fuera el primero, el único y el último, donde el único protagonista de mi vida soy yo. Donde reconociendo mis fortalezas y debilidades, pueda perseverar en las oportunidades que la vida me otorga.

En nuestra vida en comunidad no es que “no pase nada” es solo que en ocasiones no coincidimos en los acontecimientos sucedidos, incluso podemos vivir “siendo lo que no somos, y lo que en verdad somos no serlo”, pues puede que no coincidamos con nosotros mismos, hasta encontrarnos en el otro y así reconocer que “Yo soy Yo con mi sexualidad” y en la medida en que reconozca mis sentimientos y emociones en esa misma medida aprender a manejarlos y así crecer en relación a través de los demás.

El Señor no elige a los formados, Él forma a sus elegidos…

Gracias Montse, Pao, Ximena, Beto porque nos recordaron que siendo como niños es como se Vive, Disfruta y Goza la Vida y se entra en el Reino de los cielos, porque en la vida misma y mas aún en este camino de Cristo, no importa cuanto avancemos, sino, que no desfallezcamos, que no nos detengamos, pues la meta llegará. Gracias, Almas, porque han colaborado con el Sr. en nuestra formación.

Gracias a ti, Señor, por acompañarnos en el silencio y el anonimato alentándonos a forjar con éxito el camino que nos hemos trazado. Él no elige a los formados, forma a sus elegidos en el camino de la Vida.

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Corporeidad y Espiritualidad
Antes de ser Consagrado, Soy Humano
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