¿Por qué casarse por la Iglesia?

Por: Claudia Elizabeth Orozco

¿Has escuchado el dicho “ir a la guerra sin fusil”?  Normalmente nos lo dicen en la escuela cuando no llevamos pluma o cuaderno…  ¡Qué despistados!  ¿Entonces para qué vamos?  Bueno, quisiera ocupar este dicho pero ahora refiriéndome al Matrimonio.  ¡Sí! Al Matrimonio con “mayúscula”, porque es nada menos y nada más que el Sacramento[1].

Dios no nos manda “a la guerra sin fusil” en materia de Matrimonio.  En la actualidad vemos a parejas de jóvenes que no quieren casarse por la Iglesia porque tienen miedo a que no funcione y “¿luego qué?”.  Pues efectivamente este miedo lo tienen porque les hace falta la seguridad del amor de Cristo.

En este artículo voy a enumerar algunas razones por las cuáles sería muy bueno que si piensas casarte, fuera por la Iglesia.  El ser humano es libre, y tú tienes la opción de optar por lo mejor para ti, esa es el maravilloso regalo que Dios nos ha dado.

En su libertad, el hombre (y la mujer) se pueden equivocar, caer en tentación, pecar.  Sabemos que el pecado nos afea el alma, nos aleja de Dios.  Pero no sólo eso, sino también hace que nos distanciemos de nuestros hermanos, en este caso, de nuestro amado (a).  ¿Qué prefieres: estar lejos de tu amado (a) o cerca en común unión con el Señor?  ¡Hasta la pregunta es necia!

Como sabemos, desde que nos bautizan participamos de la triple función de Cristo: ser sacerdotes, profetas y reyes.  ¡Sí!  Tú y yo estamos llamados a serlo.  Cuando hablamos de estas “profesiones” dentro del ámbito de la familia encontramos que:

 

·  Somos sacerdotes cuando ofrecemos toda nuestra existencia a Dios; cuando nos acercamos a la Eucaristía y la entendemos como fuente misma de Amor; cuando oramos en los momentos de tribulación para conocer y actuar la Voluntad de Dios, etc.

·  Somos profetas cuando evangelizamos primero que nada con nuestro testimonio de vida en todo momento, en las alegrías y tristezas, en la salud y la enfermedad, cuando educamos a los niños con valores humanos y espirituales, enseñándolos a ser autónomos y a hacer juicios conforme a la verdad para elegir de una manera habitual el bien moral.

·  Somos reyes cuando participamos de la obra del Creador a través del servicio, cuando realizamos obras de caridad para con nuestros hermanos y les abrimos las puertas de nuestros corazones y nuestras casas.

 

Al recibir el Sacramento del Matrimonio, la joven pareja tienen al Rey de Reyes de su lado, puesto que es un signo de un estado de vida.  ¡La gracia es eficaz para toda la duración de la vida común!  Dios no los va a abandonar. ¡Nunca!  Se puede decir que Cristo es la actualización de la comunión en familia.  Claro, podemos hacer que esa gracia crezca, si así bien lo queremos, por medio de la liturgia, participando de la Eucaristía en familia, haciendo ofrecimientos, orando juntos, frecuentando el Sacramento de la Reconciliación, etc.

 

 

 

 

 

 



[1] Sacramento, como sabes, es un signo instituido por Dios que nos confiere Gracia.


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Matrimonio Cristiano