La fidelidad con los compromisos iniciales de la sexualidad

Por: Fátima Rebollo

¿Recuerdas ese día tan especial que cambio tu vida, en el que le prometiste a Dios ser fiel a su amor por medio del celibato, entre otros votos?

Seguramente fue un momento lleno de alegría, emoción y mucha entrega; sin embargo hoy después de un tiempo te cuesta sonreír, comprender y ver las cosas como ese día.

Quizá la vida parece más difícil y un poco obscura, te cuesta trabajo entender ciertas cosas, sin embargo, no te preocupes no eres ni la primera ni la última persona en tener esos pensamientos.

Piensa realmente… los que logran cumplir el celibato, los que viven de una forma ejemplar, son hombres y mujeres privilegiados que seguramente experimentaran la tentación con una fuerza que los demás no conocen. Pero ¿por qué decir que son privilegiados?, citando a Javier Garrido nos dice: “Son privilegiados por que supieron desde siempre que el celibato no es una renuncia, sino un don nunca suficientemente agradecido. Ya que ellos no confunden su unificación amorosa con la verdadera unificación espiritual”.

Pero ¿cómo superar esos pensamientos, esas tentaciones que parecen imposibles de superar?

Logrando entender la sexualidad; la sexualidad humana no se debe quedar únicamente en el nivel puramente biológico e instintivo sino que el ser humano al estar dotado de inteligencia, voluntad y libertad puede decidir sobre sus acciones y decisiones.

La sexualidad no se queda en un plano ni de genitalidad ni de procreatividad, sino que va mucho más allá, la sexualidad implica como nos relacionamos con las demás personas, como nos vestimos, hablamos, cómo cuidamos a los demás seres vivos, lo que sentimos, en fin la sexualidad es un todo que nos complementa y nos hace únicos e irrepetibles.

Y hasta que el hombre no logra ser don para el otro, no logra esa plenitud ya que el hombre se plenifica relacionándose.

Por eso recordar la emoción o la alegría que tenías el día de tu entrega, abrazar el compromiso que adquiriste es bueno e importante. Replantéate hacia dónde vas y que es lo que deseas. Recuerda la confianza y la esperanza que tenías en Dios de poder lograrlo y el amor que tenías a Cristo ya que el celibato es un voto de Amor.

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Sexualidad
La fidelidad con los compromisos iniciales de la sexualidad
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Sexualidad y amor