La maternidad un don

Por: Paola Lanz Jiménez

Las personas se enamoran, creando un vínculo y conforme pasa el tiempo ese amor madura hasta llegar el momento en donde ambos deciden comprometerse y unir sus vidas.

Surgiendo así, la idea de que el siguiente paso es, tener un hijo; sin embargo no siempre es así. El tener hijos, no es una obligación, sino un verdadero don, regalo de Dios, que siempre debe ser acogido. La maternidad no solo empieza en el momento de la fecundación sino que está trae consigo varios deberes como el deber de educar integralmente a sus hijos. A esto se le llama (paternidad responsable).

¿Pero cómo educar, como trasmitir aquello que mi propia madre me enseñó o como realmente ser una buena madre? No existen recetas para eso; pero si se puede afirmar como dice María Pliego: que la base de una buena educación siempre debe ser basada en el “pensar, en el luchar y en amar”. Sin olvidar que nadie puede dar lo que no tiene. Por eso es importante hacer un alto en nuestras vidas y pensar: ¿A dónde quiero ir? ¿Qué he hecho para lograrlo? O bien ¿Qué voy a ser para lograr mi vocación? Pues no podemos ir en la vida actuando por inercia de un lado a otro sin ningún sentido. Al contrario, la vida de la mujer siempre debe estar llena de luchas, tanto internas como externas, donde nos propongamos vencer aquellos obstáculos que nos impidan vivir nuestra naturaleza femenina engañándonos con falsos criterios que no hacen más que denigrar nuestra propia naturaleza. Como el hecho de dejar de lado nuestra maternidad para lograr un crecimiento profesional exitoso; poniendo todo tu valor en una sola área de tu persona. Como si solamente fuéramos cabeza, olvidando a nuestro corazón, aquel órgano que nutre a los demás dándole vida. Pues de igual manera que el corazón bombea con fuerza; de la misma forma, la mujer debe entregarse, donar toda su naturaleza femenina a su propia vida y de esta forma a la humanidad que tanto necesita de ella, sin importar que dificultades se le presenten pues si de tras de eso está su amor, no existirá obstáculo que con su voluntad pueda vencer. Pues no hay mujer que no sea capaz de sentir, de ponerse en el lugar del otro, de soñar, de llorar, de reír, de ayudar, de trabajar, de ser madre biológica o espiritual, de cantar, de bailar, de desear amar en cada momento lo que ella misma es y lo que ella hace, sin olvidar ser amada.

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¿Qué implica ser Mujer?