Caminos de renovación

Por: Eduver Polanco

1. ¿Qué es la conversión cristiana?

La conversión es una llamada que surge desde Dios. Es invitación y don que provienen de la inagotable bondad de Dios; es la voz del amor de un Dios que es misericordia entrañable. Es una oferta de gracia y de vida, que pide ser acogida desde la fe. El cristiano se convierte a Dios porque escucha su Palabra, se fía de ella, la acoge y la obedece.

2. ¿Cuál es el proceso que se sigue en la conversión cristiana?

La conversión cristiana es una tarea permanente equivale a tomar una orientación nueva en la vida que, siguiéndola, transforma toda la persona. El cristiano tiene que crecer y madurar en Cristo a lo largo de toda su vida. Es esencialmente un ser convertible, no un convertido. “Este tesoro lo llevamos en vasijas de barro”.

3. Qué es y cuál debe ser la actitud para la formación permanente?

Implica una actitud de continua búsqueda y dinamismo, que no se para en los resultados obtenidos ni se cierra en lo que posee; lo conduce en un proceso de maduración continua y lo compromete a la renovación de todo su ser y a la fidelidad dinámica del propio carisma. Es un compromiso constante para asumir la responsabilidad del propio perfeccionamiento y actualización. Existe una relación directa entre el compromiso de formación permanente y la actitud de conversión continua.

4. ¿Qué pretende la formación permanente?

La formación permanente tiene al crecimiento de la vida espiritual del hermano. De que nuestra vida sea testimonio de un seguimiento fiel y de una consagración plena a Él y al Reino. La formación permanente mira hacia la madurez humana, su crecimiento espiritual, la renovación vocacional, la eficacia apostólica. En fin, la formación permanente debe ayudar a mantener viva y actualizar la conciencia vocacional.

5. ¿Cuáles son los medios ordinarios para la formación permanente?

La misma comunidad es sujeto de formación permanente, pero al ser sujeto también es objeto de formación permanente para los hermanos. La comunidad es una escuela de experiencia por la pluralidad de caracteres, de situaciones, de circunstancias y de riqueza que hay en sus miembros. La comunidad puede enriquecernos y madurarnos como religiosos. La vida de comunión y de trabajo es ocasión continua de desarrollo personal.

PARA REFLEXIONAR

1. ¿Qué implicaciones tiene para tu vida cristiana la conversión?

2. ¿Cómo mantenerte en esa tensión hacia una conversión ascendente de corazón?

3. ¿Cuál es tu actitud hoy como educador-pastor?


Oración

Señor Jesucristo que desde un principio fuiste formando a tus discípulos en una vida comprometida y de entrega total, pero para que su misión fuera eficaz le pedías una actitud de conversión de sus vidas. Ayúdame siempre a amar tanto lo que hago y lo que vivo, que pueda concientizarme de la necesidad de vivir en continua conversión a ti y en la búsqueda de elementos que me formen como verdadero pastor siguiendo tus enseñanzas. Amén.

Versión para imprimir
 
Afectividad
Vínculo y apego en la vida religiosa
Psicoterapia: más allá de la enfermedad y la cura, una oportunidad de cambio y desarrollo personal
Alcoholismo en la vida Sacerdotal y Religiosa
LA TRANSPARENCIA EN LA FORMACIÓN Parte I
Madurez, Afectividad y Sexualidad ¡Vaya sopa de letras!
Las etapas de la vida célibe
El Acompañamiento en la vida sacerdotal y religiosa
Amar no tiene límites: el juego de los sentimientos
Apóstoles de la Alianza de amor
Virginidad y realización personal
Llamamiento a la libertad
Caminos de renovación
Aspectos de madurez e inmadurez afectivo – sexual en la vida consagrada
Herramientas para alcanzar la madurez emocional
Puntos importantes para la formación del celibato…una perspectiva psicológica
Elementos de la madurez afectiva en la vida consagrada
El celibato ¿pérdida o ganancia?