Francisca nació en 1384 en la noble familia romana Bussa de Leoni; desde niña deseó una vida consagrada pero, educada en la obediencia, a los trece años no se opuso al matrimonio que deseaba su familia con Lorenzo de Ponziani.
La joven aceptó esta condición y fue esposa y madre ejemplar durante un período atribulado de la historia de Roma.
En 1408 Ladislao de Nápoles se apoderó de la ciudad, la familia de Francisca, partidaria del Papa, debió soportar diversos sufrimientos. Esto, sin embargo, no le impidió a la santa proseguir con las numerosas obras de caridad, vendió sus joyas y tenía abierta la despensa del palacio.
Para una mejor asistencia a los pobres, en 1425 fundó la congregación de las oblatas de María, vírgenes y viudas que se entregaban a una vida virtuosa y caritativa.
Tras la muerte de su marido, en 1436, Francisca fue nombrada superiora de la congregación que ella misma había fundado; la regentó hasta su muerte, cuatro años después.